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El proyecto TRACES apoya a la planta de compostaje de Pohlsche Heide en la detección de plástico y otros materiales

Para que los residuos orgánicos se conviertan en buen compost, deben estar libres de materiales extraños como plástico, vidrio o metal. Sin embargo, muchas pilas de residuos orgánicos contienen dichos materiales. Esto supone un grave problema para las plantas de compostaje. Una nueva normativa en la ordenanza de residuos orgánicos, vigente desde mayo, estipula límites más estrictos: si más del tres por ciento de los residuos contiene materiales extraños, la planta puede rechazarlos.

Un nuevo proyecto se está probando en el vertedero de Pohlsche Heide en Hille. Denominado TRACES, fue desarrollado por un equipo de científicos de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Bielefeld (HSBI). La idea: la inteligencia artificial (IA) utiliza imágenes de residuos orgánicos para identificar materiales extraños y sus cantidades.

Dos estudiantes de maestría, Emilia Bensch y Marius Sangel, ya han analizado cientos de imágenes con este fin. Marcan bolsas de plástico, papel u otros contaminantes en las fotos. Esto permite que la IA aprenda a reconocer estos materiales por sí sola. El objetivo es utilizar unas 5000 imágenes para entrenar a la IA para 2026.

Los empleados de la planta de compostaje también colaboran. En talleres, evalúan las imágenes y comparten sus experiencias. Esto contribuye a mejorar la IA. La aplicación está diseñada para servir como herramienta de apoyo, como un segundo par de ojos. Ayudará a los involucrados a determinar si una pila de residuos contiene demasiados materiales extraños.

En el futuro, la IA podría incluso ayudar con la recogida de residuos. Esto evitaría que muchos materiales extraños acabaran en la planta de compostaje. Esto supondría un gran avance para el medio ambiente y la economía circular.

Fuente: www.its-owl.de

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